Una parte relevante de la intensa inversión en transformación digital de la última década no se ha traducido en una ventaja estratégica sostenible. En distintos sectores se observa una causa coincidente: adopción sin orquestación. Faltaron gobernanza, visibilidad conectada, decisiones trazables y capacidad de adaptación.
El auge de los agentes inteligentes tiende a hacer esa brecha más evidente. A medida que las organizaciones abrazan el paradigma agentic, la arquitectura se redefine y eleva su rol como motor estratégico de transformación tecnológica.
De la experimentación a la orquestación: qué cambia con los agentes
Hoy muchas áreas del negocio experimentan con agentes de IA de forma descentralizada. Esto genera tanto beneficios locales como riesgos reales:
- Agentes que acceden a sistemas críticos sin trazabilidad.
- Automatización de decisiones fuera de políticas, controles y estándares corporativos.
- Proliferación de integraciones que fragmentan aún más el ecosistema.
- Escalada de costos y complejidad por falta de un modelo común.
En este contexto, la arquitectura se convierte en gobernanza operacional de la transformación: define límites, habilita escala, conecta iniciativas con valor y mantiene coherencia.
¿Cómo evoluciona la arquitectura en el paradigma agentic?
En NTT DATA entendemos que el paradigma agentic excede lo tecnológico: implica una nueva forma de operar la arquitectura. Detectamos cinco evoluciones clave:
1) Arquitectura empresarial como un agente vivo y conectado
La arquitectura pasa a estar autoactualizada y sincronizada con fuentes del ecosistema (por ejemplo: repositorios corporativos, CMDB –Configuration Management Database-, pipelines, herramientas de ingeniería) para detectar cambios y alinear modelos en tiempo real.
Impacto: orquestación arquitectónica, integración con herramientas, priorización por value streams y architecture-as-code.
2) Evolución autónoma de componentes en todo el landscape
Los componentes arquitectónicos evolucionan con propagación inteligente de impactos entre sistemas, dependencias y estándares.
Impacto: pipelines de modernización, dominios de arquitectura componible, modelos GitOps, guardrails y gobernanza.
3) Colaboración humano–agente para alineamiento estratégico
Los agentes dejan de ser solo ejecutores: simulan diseños, interpretan políticas, proponen trade-offs y co-crean con humanos de forma explicable y confiable.
Impacto: empoderamiento arquitectónico, registros de decisiones, narrativas estratégicas y activación de comunidades de práctica.
4) Copilotos de arquitectura embebidos en los squads de ingeniería
Mayor aproximación a la entrega: agentes trabajan dentro de los squads guiando decisiones, reforzando estándares y validando arquitectura “en vivo”.
Impacto: enablement para desarrolladores, coaching arquitectónico, revisiones embebidas y golden paths.
5) Modernización tecnológica impulsada por agentes
Los agentes monitorean obsolescencia, riesgos y necesidades del negocio y disparan acciones de modernización de forma permanente, sin depender de ciclos anuales de planificación.
Impacto: productos de arquitectura, mapeo del landscape tecnológico, métricas de impacto y gobernanza del ecosistema.
¿Por dónde empezar? Madurez primero, automatización después
Antes de hablar de agentes, conviene evaluar el nivel de madurez de la arquitectura en la organización: gobernanza, estándares, mapa de capacidades, inventario de aplicaciones, dependencias y criterios de decisión. El siguiente paso es operarla con un modelo y capacidades que permitan mantener la información viva y accionable.
Cuando se tienen esos fundamentos (y datos confiables), un enfoque pragmático es incorporar un copiloto/agente “architecture-aware” para aumentar la velocidad y la consistencia de las decisiones. Este puede:
- Evaluar propuestas y diseños (arquitectura, integración, datos y seguridad).
- Sugerir mejoras y alternativas (con justificación y trade-offs).
- Identificar impactos y dependencias (sistemas, servicios, datos y riesgos).
- Aclarar y registrar decisiones arquitectónicas (estándares, decisiones y excepciones).
Así, agentic deja de ser una promesa futurista: la gobernanza se vuelve flujo, la arquitectura se opera como producto y la modernización ocurre con coherencia y de forma continua.
En este nuevo escenario, la arquitectura separa la innovación escalable de la complejidad descontrolada. Es un sistema vivo de decisiones, con gobernanza pragmática y ejecución continua. Así conectamos estrategia, tecnología y resultados.
¿Está tu arquitectura preparada para gobernar y acelerar la era de Agentic AI? En NTT DATA ayudamos a las organizaciones a evolucionar hacia modelos architecture-as-code habilitados por agentes inteligentes para convertir la complejidad tecnológica en una ventaja competitiva real.
Escríbeme y hablemos de cómo llevar tu función de arquitectura del control a la orquestación y de la gobernanza estática a la ejecución continua.